Hace pocos post os conté que, hace un tiempo, estuve de viaje en Túnez. Fui con mi madre y una amiga de la familia de toda la vida, y os juro que volví completamente enamorada del país.
La gente era encantadora, el ambiente era diferente a España, pero muy agradable, aunque los olores al salir del avión son muy fuertes. Huele a especias, pero en plan bien. No es algo que se haga desagradable, un poco raro si, pero no desagradable.
Respeto completamente su cultura, o ciertas partes más bien, aunque no las comparta. Y es que fuímos en pleno Ramadán, así que, conocimos la cultura musulmana, en su pleno apogeo!
Ya os digo que es un país que te engancha desde el principio: su olor, su color, su luz... y por supuesto, su comida!!!
Hicimos un circuito por el desierto durante 3 días, y yo pensaba que iba a morir de hambre... pero ahí fue donde me di cuenta que habiendo comida, el que no come, es porque no quiere, y yo me como una piedra.
La sopa de tomate, con cus-cus y perejil, estaba a la orden del día entre nuestras comidas, y la maravillosa e increíble empanadilla tunecina,¡¡el brik!!
El brik es una empanada frita, que suele disfrutarse a cualquier hora de día, durante todo el año. Se puede rellenar practicamente de cualquier cosa, pero lo normal es que lleve un huevo, con la yema cruda, como la de un huevo frito.
Según la tradición tunecina, si un hombre joven derrama la yema del brik especial, preparado por la madre de su futura esposa, es posible que no se le permita casarse con ella.


.jpg)

